Con la llegada del año nuevo muchos son los que escriben en la lista de nuevos propósitos 'Dejar de fumar'. Pues estas personas tienen ahora un nuevo motivo por el que llevar a cabo este deseo y es proteger a los que están a su alrededor ya que un estudio ha revelado que el humo del tabaco sigue siendo perjudicial después de que se acaba el cigarrillo.
Los expertos explican que mientras se fuma las toxinas del humo se impregnan en ropa y pelo, por lo que después de apagar el cigarro, si entran en contacto con no fumadores a los que se quiere proteger del humo, como un niño, éste puede verse perjudicado igualmente.
Investigadores del MassGeneral Hospital for Children (MGHFC) han llegado a la conclusión de que la contaminación del humo de tabaco permanece aún después de que un cigarrillo es extinguido, un fenómeno que ellos definen como humo de tercera mano. "Cuando usted fuma las partículas tóxicas del humo del tabaco entran en el pelo y en la ropa" explica uno de los científicos, Jonatán Winickoff, subdirector del Centro de MGHFC para la Política de Salud Infantil y Adolescente. De este modo, explica, en declaraciones recogidas por otr/press, posteriormente cuando el fumador "entra en el contacto con un bebé o un niño, incluso si no está fumando en ese momento, el menor entrará en contato con las toxinas. Además, en el caso de las mujeres, si una fumadora da de mamar al pequeño, las toxinas pasarán al bebé a través de la leche". Por este motivo, Winickoff recomienda "criar con biberón" al niño si se fuma.
Y es que los niños pequeños son muy susceptibles a la exposición de humo de tercera mano, porque ellos pueden inhalar las toxinas de muchas maneras, pues...